sábado, 10 de mayo de 2008

Los hijos de la Malinche

Octavio Paz
Aquí podemos observar un poco de su opinión respecto a la política del autor, y a los males que traen consigo los regímenes totalitarios.

Si, somos groseros, somos mal hablados y este lenguaje vulgar lo llevamos dentro, lo acariciamos, lo guardamos y en cualquier descuido se escapa de nuestros labios y explota en el aire tras un exceso de ira o de gracia. Pero hay una de esas palabras que místicamente lo significa todo y la vez es la misma nada, un acento, un énfasis, una letra de más, y el verbo “chingar” cambia radicalmente, es la palabra camaleónica por excelencia del el camaleónico mexicano

Definitivamente es un verbo que lastima, que hiere, su intención es fastidiar, lastimar. Verdaderamente ése verbo, se puede ubicar en su buena parte, aquella que se aplica al “gran chingón” que no es otro que el Macho, el in-rajable, el agresivo que se chinga a todos y para colmo que hace chingaderas.

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